El campanil
Esbelto y ágil, el Campanil de la Catedral de San Juan fue concebido, según su autor, “para dar unidad a la composición, sin aferrarse a la obsesión de simetría arquitectónica”. De líneas sobrias y desprovisto de detalles, está apoyado en una plataforma de travertino cuadrada que se prolonga hacia el subsuelo hasta conectarse, por un pasaje subterráneo, a la Cripta.
El Campanil tiene tres partes diferenciables: la más alta, un prisma de base cuadrada, de 5 metros de lado y 33 metros de altura, que está revestido de ladrillo cerámico rojo. Esta parte contiene las escaleras y el ascensor que llevan al mirador de la parte superior. Otra parte del Campanil es la que está superpuesta por encima de la anterior, también de base cuadrada pero de menores dimensiones. Por último, una pirámide. En total, la altura del Campanil es de 51 metros.
Tiene un reloj Big-Ben y un carrillón alemán cuyos sones, cada 15 minutos, acompañan la vida cotidiana de la ciudad. |