Una historia de
tres décadas
El antecedente más antiguo del Centro Cívico de San Juan es el terremoto de 1944 que, entre otras consecuencias, dejó a la provincia sin ningún edificio público en pie.
La idea de un centro administrativo-gubernamental nació cuatro años después del sismo, cuando en 1948 se aprueba el Plan Pastor para la reconstrucción de la ciudad.
Uno de los componentes más destacados de este plan fue la idea de un Eje Cívico Institucional que organizó la construcción de los más importantes edificios públicos provinciales y nacionales a lo largo de la avenida José Ignacio de la Roza.
Uno de los polos de ese eje era el edificio de la Municipalidad de la Capital, frente a la plaza Aberastain, mientras que el extremo Oeste era cerrado por un grupo de edificios en los que iban a funcionar el Palacio de Justicia, la Legislatura, la Gobernación y sus ministerios. En el plan original este conjunto debía ubicarse en el espacio comprendido entre las avenidas Alem y España y entre las calles Laprida y Mitre. Allí también se construirían la Central de Policía, la Iglesia Catedral y la residencia Episcopal. Todos los edificios se comunicarían entre sí por áreas peatonales.
El edificio que no fue
La decisión estaba tomada. Con proyectos elaborados por el arquitecto Alejandro Billoch Newbery, en noviembre de 1949 parte de las obras del Centro Administrativo Gubernamental fueron licitadas y adjudicadas a la empresa Aubone y Mounier.
En febrero de 1950 el Diario Tribuna de San Juan titulaba: “Se iniciará la construcción de dos edificios para oficinas públicas”. En el artículo el Consejo de Reconstrucción informaba sobre la adjudicación e iniciación de dos de los bloques de lo que sería el Centro Administrativo Gubernamental, que se ubicarían en la manzana de las calles Salta, Rivadavia, Laprida y Santiago del Estero. La construcción nunca comenzó y el plan empezó a perder fuerza.
La avenida central
cambió los planes
En 1954 se colocó la piedra basal de la Catedral frente a la Plaza 25 de Mayo, mientras en 1957, durante el gobierno de Carreras, se decidió la prolongación de la avenida José Ignacio de la Roza hacia el oeste. De esa manera, quedaba anulada la intención original de crear una “avenida paseo” limitada en sus extremos y se creaba una vía vehicular rápida de acceso al centro desde el oeste a la ciudad.
A fines de la década del 60 todavía no se concretaba la construcción de los edificios institucionales planificados. En su reemplazo se llamó a concurso nacional de proyecto para el edificio del Centro Cívico, que albergaría las funciones de los tres poderes del Estado. El Centro se proyectó en los terrenos expropiados al ferrocarril, entre las avenidas España, Las Heras, Libertador, San Martín y Córdoba.
En 1971 el jurado designado para el concurso se expidió declarando desierto el primer lugar. Otorgó el segundo lugar al proyecto de los arquitectos Antonio Antonini, Juan Llauró, Gerardo Schon, José Urgell y Eduardo Zamborain. En la memoria descriptiva del proyecto dicen los autores: “Ha sido premisa del proyecto del futuro Centro Cívico de San Juan el lograr que de tal conjunto se obtenga un espacio comunitario que el pueblo de San Juan reconozca como suyo y se constituya en la característica de su estructura urbana”. Al año siguiente la empresa Benito Roggio inició la construcción de la primera etapa, constituida por la Gobernación y los ministerios. La obra fue interrumpida en 1977 por falta de presupuesto.
El “monumento al cemento” acompañó, vacío y en silencio, a varias generaciones de sanjuaninos y fue objeto de los más diversos planes y destinos hasta que más de 30 años después de iniciada la obra pudo licitarse la finalización del edificio, previo estudio de refuncionalización. |